Este poema es para ustedes, compañeros,
los que empuñaron la bandera
los que gritaron su esperanza,
los que avanzaron y cayeron.
Este poema los recuerda a todos,
a todos los que sumaron,
a todos los que dejaron
una huella, una obligación.
Este poema es para todos,
los que resistieron hasta el último minuto
sin dar treguas ni victorias al enemigo,
los que comprendían más o menos
y al morirse se llevaron su contradicción,
los confundidos o los equivocados,
a quienes no se le perdonó haber sido
los inocentes, los miles de inocentes
que arrastró la furia irracional.
En cada letra de este poema,
quiero que estén presentes todos,
para que quien lo lea
vea el rostro sufriente y heroico,
de nuestra hermosa revolución.
Y desde allí, desde sus tumbas,
siguen construyendo,
porque su ejemplo da ganas,
su sacrificio abre ojos,
su coraje arma brazos,
y sus errores evitan otros.
A todos, a todos,
este poema los recuerda. Compañeros.
JOAQUÍN ARETA



